Bávaro Splash, una aventura acuática en Punta Cana

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República Dominicana es uno de los destinos vacacionales más atractivos por su buena temperatura durante todo el año, sus playas y sus grandes posibilidades a la hora de realizar actividades deportivas y de ocio.

Una de las mejores excursiones disponibles en tu viaje a Punta Cana es Bávaro Splash, que te ofrece una jornada llena de emoción y aventura. Durante una mañana podrás disfrutar de tres actividades acuáticas que seguramente significarán una experiencia irrepetible. ¿Te imaginas conduciendo una lancha a toda velocidad, nadar entre peces o sumergirte en pleno Océano Atlántico? Pues eso es lo que Bávaro Splash ofrece.

En esta excursión pueden participar personas de todas las edades, desde niños (mayores de cuatro años, eso sí) hasta abuelos. Sólo es necesario saber nadar mínimamente bien, y estar preparado para la descarga de adrenalina que se produce a lo largo de toda la aventura en pleno mar. Tras colocarte el flotador a pie de playa, el primer tramo del Bávaro Splash es un viaje en catamarán, durante el cual se explican las tres actividades a realizar.

A toda velocidad sobre una lancha

A partir de ese momento, es cuando comienza lo bueno: ¿Alguna vez te imaginaste conduciendo una lancha a toda velocidad? Esa es la primera aventura en el agua. Son lanchas pequeñas, algunas con capacidad para dos y cuatro personas, con las que podrás hacer un circuito que van marcando los monitores a lo largo de toda la costa de Bávaro. Allí podrás ver una playa llena de hoteles (siempre está bien verlos desde esa perspectiva), y después una playa virgen de aspecto espectacular.

No importa si nunca has manejado una lancha, las indicaciones son claras: si algo te viene de frente, ve a la izquierda; intenta acelerar sin miedo (las lanchas no alcanzan una velocidad punta muy alta); y sobre todo, mantén firme el volante. Si viajas en pareja no te preocupes, ya que se hace un trayecto de ida y otro de vuelta, con lo cual ambos podréis conducir.

Contemplando el fondo del mar…

El segundo paso del Bávaro Splash es una divertida sesión de snorkeling, con la que podrás nadar a gusto y contemplar las maravillas del fondo marino dominicano. Esta etapa se hace sobre un lugar privilegiado, con lo que podrás observar varios tramos de coral y una multitud de peces de diversos tipos y colores.

Probablemente este sea el momento de mayor relax y tranquilidad de toda la excursión, ya que el flotador y las aletas facilitan bastante el nado en alta mar. Esto, sumado a lo cristalino del agua, hacen que solo debas preocuparte por contemplar el maravilloso ecosistema que guarda el océano.

… Y bajando al fondo del mar

La actividad estrella de esta excursión es la práctica de Snuba. Se trata de una técnica especial de buceo sin bombona apto para todos los públicos, que se desarrolla desde 1998 y en Dominicana solo se realiza a través de Bávaro Splash. Para practicarlo llevas aletas, máscara de buceos, plomos y un regulador para respirar que va conectado por una manguera a las botellas de aire comprimido, que se quedan en la superficie a través de unas pequeñas balsas.

No pasa nada si nunca has buceado, o al menos eso dicen los instructores. Mi recomendación es que solo lo hagas si te sientes cómodo en el agua y no te agobias a determinada profundidad. Ojo, en Snuba no se suele descender más de siete metros, pero si nunca lo has hecho puede llegar a impresionar. Mi consejo, si ya estás pensando en arriesgarte es que no pienses en el lugar en el que te encuentras,sólo disfruta.

Evidentemente, hay que tener la precaución de seguir todas las instrucciones e indicaciones, y no separarte de tu grupo. Esto último es importantísimo, ya que en caso de necesitar subir a la superficie, necesitarás salir y apoyarte en la balsa que contiene tu bombona (si no, sería imposible mantenerte a flote con el cinturón de plomos).

Tras todas estas recomendaciones, llega lo mejor: poder sumergirte en el océano e integrarte en la vida marina con el coral, los peces y las plantas acuáticas. Durante más de 20 minutos puedes dar de comer a la multitud de peces que se acercan, hacerte fotos con las estatuas y sillas colocadas en el fondo (no te olvides una cámara sumergible, te vas a lamentar si no la llevas), y sobre todo maravillarte con la experiencia de vivir en otro entorno totalmente ajeno a ti.

Yo nunca he sido mucho de arriesgar en alta mar, y te puedo asegurar que quedé encantado con la experiencia. Se trata de una de esas actividades que animan esos días en los que gran parte de tu tiempo se reduce solamente a disfrutar de la playa, comer, beber y descansar. En medio del relax, un chute de adrenalina de este tipo se agradece.